SOBRE
NOSOTRAS
Las Hermanas Misioneras Franciscanas de la Juventud, son una comunidad católica inspirada en el carisma franciscano y dedicada a vivir y anunciar el Evangelio, especialmente entre los jóvenes. Su vida está marcada por la alegría, la sencillez y la fraternidad, siguiendo el ejemplo de María para llevar a Jesús al mundo.
HISTORIA
Fuimos fundadas el 4 de julio de 1982 en la Parroquia de Checa por Mons. Fausto Gabriel Trávez, OFM, fruto de un camino que comenzó en 1969 con el Movimiento Juvenil Franciscano (MOJUFRA). Movido por un profundo amor a la juventud y su deseo de guiarlos a un encuentro personal con Jesús, nuestro fundador dio forma a una comunidad consagrada que encarna la “Revolución del Amor”, sirviendo con entrega en lo cotidiano y amando concretamente al prójimo.
LLAMADO
Guiadas por el lema “Ser María para dar Jesús al mundo”, llevamos nuestro servicio a comunidades de Ecuador como San Cristóbal y Babahoyo, trabajando con jóvenes y familias a través de la evangelización, la formación y la cercanía fraterna. Reconocidas oficialmente en 1984 como Sociedad de Vírgenes Consagradas, hoy somos 22 hermanas que, bajo el signo de la tau, continuamos el legado de nuestro fundador con nuevas formas de enseñanza y anuncio, llevando esperanza y amor a donde más se necesita.
NUESTRO FUNDADOR
MONS. FAUSTO TRÁVEZ
Fausto Gabriel Trávez Trávez, “Gabicho”, nació el 18 de marzo de 1941 en Toacazo, Cotopaxi, como quinto de diez hermanos. Creció en el campo, rodeado de naturaleza, destacando desde niño por su ingenio, humor y solidaridad, ayudando a quienes lo necesitaban y mostrando creatividad incluso en sus juegos y tareas diarias.
De su padre aprendió a defender lo justo y diferenciar lo esencial de lo innecesario, y de su madre y abuela heredó valores humanos y espirituales. Estas enseñanzas forjaron en él un carácter emprendedor, valiente y comprometido con el bienestar de los demás
Recorrido

Fr. Fausto Trávez funda el Movimiento Juvenil Franciscano (MOJUFRA), dedicándose a la formación espiritual de los jóvenes.

Se funda oficialmente la Comunidad de las Hermanas Misioneras Franciscanas de la Juventud en la parroquia de Checa, Quito.

La Comunidad es aprobada como «Sociedad de Vírgenes Consagradas» por la autoridad eclesiástica.
